26.3.2019

Un problema aún no resuelto:
los gérmenes nosocomiales. Causan la muerte de 33.000 personas, al año, en Europa.

8,8 millones de pacientes en hospitales y centros de cuidados en la UE sufren infecciones intrahospitalarias, según las estimaciones del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC). Las consecuencias son retardos en la curación, estancias más prolongadas en el hospital, complejos efectos secundarios y, en el peor de los casos, la muerte.

Esta cifra alarmante muestra que las medidas para reducir los gérmenes patógenos hospitalarios todavía distan mucho de ofrecer los efectos deseados. A esto se suma el hecho agravante de que cada vez más pacientes son resistentes a los antibióticos y, por este motivo, el único medicamento eficaz no puede ayudarles. 33.000 muertes en Europa son la trágica consecuencia.

La carga por bacterias resistentes a los antibióticos, como el SARM, es, en opinión de los científicos, tan alta como la causada por los virus de la tuberculosis, la gripe y el VIH/SIDA en total.

Y con la situación fuera de Europa tampoco podemos ser optimistas: la OCDE ha publicado un estudio que pronostica hasta 2,4 millones de muertes causadas por bacterias resistentes a los antibióticos hasta el año 2050 en Europa, Australia y Norteamérica.

Es necesario, por lo tanto, optimizar los procesos de higiene sistematizados en los hospitales y centros de cuidados. Además de la higiene de las manos y la desinfección de las superficies de contacto, también las superficies de polímeros con tratamiento antimicrocrobiano en muebles, equipamientos de habitaciones y aparatos médicos ofrecen una protección prolongada contra la colonización bacteriana. E interrumpen así la cadena de contagio.

We use cookies to configure this website optimally and to be able to continue improving this on an ongoing basis. By continuing to read this website, you declare that you agree to the use of cookies. Further information is available on the website Privacy Policy